TABAQUISMO
Psic. Angélica Enríquez

Es común en la actualidad escuchar que el tabaco es nocivo para la salud, las mismas empresas tabacaleras se ven obligadas legalmente a poner este aviso en su producto, sin embargo, a pesar de las advertencias y prohibiciones, estas últimas, por parte de los padres de familia, las escuelas, oficinas de trabajo, así como ciertos establecimientos públicos, no han sido suficientes para erradicar este problema. 

Por lo que lo analizaremos en 3 puntos:

1. El primer contacto que tiene la persona con el cigarro.
Este puede llevarse a cabo en una búsqueda de "aceptación social" esperando de esta manera pertenecer a un grupo o simplemente ser bien visto; el verse influido por personas a quienes respeta, estas pueden variar desde un familiar, hasta un artista o cualquiera que ante los ojos de la persona merezca un reconocimiento, admiración de su parte, y así, una "imitación" de dicha acción; debido a una "acción desafiante", con el afán de sentirse independiente, verse mayor, o mostrar protesta. Y así, la persona toma la decisión de adentrarse en un camino del que cada vez resulta más difícil salir, se vuelve habitual, un mal habito claro está.

2. Permanecer envuelto en el problema.
La persona que consume tabaco, sabe de antemano los problemas que conlleva, y conforme hace uso de este, las afectaciones a nivel físico se hacen presentes: dientes amarillos, encías dañadas, tono de piel opaco, manchas en la piel, arrugas prematuras, mal aliento, son solo algunas de las que conforman la larga lista.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Porque hacer uso de algo que daña tu salud? y la de quienes te rodean; Ya que, debemos recordar que este no solo es un problema para quien hace uso de el, sino también para el que queriendo o no, tiene contacto con el humo del cigarrillo. Este punto nos presenta un panorama preocupante, ya que nos habla de alguien que no muestra cuidado hacia su persona, que ante el estrés, el cansancio, y cualquier sensación o sentimiento de inestabilidad termina por recurrir a esta muleta emocional que sería el cigarrillo, dejando de lado su bienestar físico, mental y emocional, y que encima, en esta misma acción perjudica a otros.

Pongamos un ejemplo acerca de otro tipo de muleta emocional:
Su hijo está llorando porque tiene miedo a la oscuridad y por ello, a dormir solo, así que usted ha intentado tranquilizarlo de muchas formas, hasta que un día proporciona un muñeco de peluche para que lo acompañe, y este da resultado, él se tranquiliza, y cada noche antes de dormir lo abraza, pero una noche, su hijo está llorando debido a que no tiene consigo su muñeco, usted le explica que tuvo que lavarlo, pero que al día siguiente se lo dará, sin embargo, el niño continua llorando, el motivo del llanto ya no es solo el miedo a la oscuridad, ahora, siente que necesita su muñeco para que lo acompañe, y así poder dormir, se ha creado una muleta emocional.

3. Deshacerse de la muleta.
Cuando la adicción ya se ha hecho presente, nos enfrentamos a dos situaciones que complican el salir de esta, por un lado está el que se le concedió al cigarrillo el ser una muleta emocional, así, cada que siento que algo se ha salido de mis manos recurro a esta; por otro lado, la nicotina es adictiva, por lo que cuando considero estar haciendo uso de esta muleta para que me ayude a controlar mis nervios, estrés, sensación de cansancio, o simple búsqueda de relajación, en realidad estoy alimentando la necesidad que ya tiene mi cuerpo de dicha sustancia química.

Claro que estas 2 situaciones no conllevan haber perdido la guerra contra el tabaco, y dejar a su merced su salud física, mental y emocional; lo que si conlleva es que el esfuerzo deberá ser doble, tendrá que estar consciente de que la lucha será tanto con la idea que logro hacerse de que el cigarro le proporciona sensación de bienestar, como con el hecho de que su cuerpo actualmente le pide su dosis de nicotina, teniendo así, una dependencia física y psicológica.

¿Qué hacer?

El formar parte de una sociedad, conlleva ser responsable, tomar buenas decisiones, ocuparse en uno mismo y claro, tomar en cuenta a los demás, todo esto procurando ser un buen miembro de dicha sociedad.

Para la persona que no hace uso del cigarro, pero que ha pensado en este como una forma de lograr "aceptación social", poder "imitar" a quien admira, o mostrar una "acción desafiante" por algo que lo hace sentir descontento, le invito a recapacitar en sus motivos, analizar que de esa decisión depende su salud y la de otros, que en esta vida hay que ser uno mismo, sin imitar, que si voy a formar parte de una sociedad, un club o un grupo de amigos, lo ideal sería que fuera algo que me beneficie, que me sea productivo, y por supuesto que no dañe ni a mí, ni a los demás.

Para la persona que actualmente tiene este problema, la invitación es a enfrentar tanto la dependencia física, como la dependencia psicológica, con las que actualmente convive, ¿De qué forma? Buscando ayuda terapéutica, algún especialista, no para tener otra muleta emocional, sino para tener un compañero en el proceso de deshacerse del cigarrillo en su vida, y tomar las riendas de esta, siendo responsable.

Finalmente, que tiene de sensual una dentadura amarilla, que tiene de madura una actitud irresponsable respecto a la propia salud, que aceptación podremos obtener en nuestra sociedad cuando no mostramos respeto por los demás.

"Recuerda, ser una persona  madura, nada tiene que ver con vaqueros, camellos, ni es cuestión de 'Lucky' ".

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