Es común escuchar durante la comida algunas frases que se identifican porque las dice generalmente la madre de familia, pero puede ser cualquier miembro de la familia con autoridad.

Estas frases han sido a lo largo del tiempo motivo de bonitos recuerdos de familia cuando se llevan a cabo reuniones familiares después de muchos años, se recuerdan y se viven de nuevo en son de broma, para dar un exquisito sabor a la convivencia entre hermanos, primos o parientes de las mismas generaciones.

La hora de la comida siempre ha funcionado para compartir no solo los  alimentos, sino los hechos de la vida cotidiana y predomina en comentarios quien gana el protagonismo o le pone más sal y pimienta a sus relatos, sin embargo, aun así y para este rato de interacción existen frases como: ¡TE VAS A AHOGAR SI COMES Y HABLAS AL MISMO TIEMPO!

Se dice que para sentarse a comer correctamente debe tener el pie izquierdo un poco más adelante que el derecho, espalda recta y manos sobre los lados a la altura del primer tercio después de la muñeca. O escucharemos la frase: ¡SIÉNTATE BIEN O ENDEREZA LA ESPALDA PARA COMER!

La vida cotidiana nos hace llevar un ritmo acelerado que no nos permite darnos el espacio suficiente para sentarnos a comer, masticar bien los alimentos, programar las cantidades, variar los platillos y en muchas ocasiones comemos caminando o haciendo otras cosas al mismo tiempo, sin tomar en cuenta que el proceso digestivo debe ser acompañado de un momento de tranquilidad, calma y de gozo.

En otras ocasiones empezamos a comer sentados tranquilos, de pronto vemos el reloj y nos levantamos súbitos por atender nuestras obligaciones o tareas del diario, ya con esto interrumpimos un momento armonioso y terminamos nuestros alimentos caminando hacia nuestro compromiso e inicia la digestión en trayecto y de allí la frase: ¡NO COMAS PARADO, SIÉNTATE!

Las reglas de urbanidad no siempre están presentes durante la comida, la educación que recibimos en casa relacionada con el comportamiento durante la comida no es muy precisa, de no ser por éstas frases célebres que nos acompañan desde la niñez.

Existen posturas inconscientes que se acentúan sobre todo en la fase de espera del platillo o de algún ingrediente durante la comida y esto lo podemos observar en un restaurante en una postura de espectador y veremos cómo es común y cuánta razón tenían nuestros padres cuando nos decían: ¡BAJA LOS CODOS DE LA MESA!

Llegar del trabajo o de la escuela a la mesa, con el tiempo medido, con gran apetito envuelto en los aromas y seguros que nuestra expectativa del platillo será cumplida, finalmente llegar para comer delicioso e incorporarse a la siguiente actividad después de disfrutar los sagrados alimentos y después del primer bocado, nos recuerda una frase de antaño: ¿TE LAVASTE LAS MANOS?

Una vez que aprendemos de niños a comer solos, poco a poco nos van enseñando la mejor forma educada de comer, situación que algunos aplican  solo cuando estamos en un restaurante o nos invitan a comer a otra casa, total estamos en familia y las enseñanzas se nos olvidan, pero no falta alguien que con solo una mirada nos diga las palabras mágicas: ¡NO HAGAS RUIDO AL COMER!

Invariablemente existen personas conocidas como malas para comer, que no les gustan algunos ingredientes comunes como la cebolla, el ajo, el tomate, el apio, la calabacita, la lechuga o platillos completos como los caldos, los  mariscos o prefieren un solo alimento las tres veces al día, como algunos antojitos y estos los pueden comer  durante varios días; un ejemplo de este tipo de alimentos son los tacos, hamburguesas con papas fritas ,también existen las personas antojadizas que comen por antojo todos los días, éste es un desorden alimenticio caro. Pero también tenemos nuestra frase célebre que algunos de nuestros lectores recordarán: ¡CÓMETE TODO O TE SIRVO MÁS!

¿Cuál es el ritmo normal para ingerir los alimentos, cuanto tiempo debemos invertir en este proceso?

No existe un tiempo determinado, pues esto va a depender del tipo de platillo, el lugar en que estemos comiendo y el tiempo que dispongamos para ello. No es lo mismo comer un plato de sopa que un trozo de carne, un trozo de pescado, que  un trozo de pechuga de pollo. Cuando llegamos con poco tiempo y con prisa comemos casi sin masticar los alimentos, situación que después nos cobra réditos porque el inicio de la digestión está en la boca, el alimento se envuelve en la saliva que contienen una enzima llamada Ptialina que es la que inicia el proceso de degradación de lo que comemos y lo prepara para llegar al estómago donde continúa el proceso digestivo. Por eso recordamos la frase: NO COMAS APRISA PORQUE TE VA A DOLER EL ESTÓMAGO.

Por el contrario, existen personas llamadas lentas para comer que envuelven demasiado tiempo en ptialina la comida, y no avanzan, terminan todos y ellos se quedan en la mesa para la siguiente ronda, es un hábito que se supera con el tiempo y se recurre a procesos de adaptación familiar como darle el platillo en primer término, estos niños son condicionados frecuentemente por la desesperación de la madre y recurre a la típica frase: ¡SI NO TERMINAS LA COMIDA NO SALES A JUGAR!

En ocasiones se nos complica comer con los utensilios tradicionales por razones diversas -amén de que algunos platillos se comen con los dedos como la pizza, pero con la mayoría, de acuerdo a las reglas de urbanidad, debe utilizarse cuchara o tenedor- para, en ambiente relajado y de mucha confianza, comer con las manos; esto puede ser meramente cultural, pero la pregunta de si seremos capaces de distinguir cuándo el tema es de educación o cultural nos lleva a recordar la frase imperativa ¡NO METAS LAS MANOS A LA COMIDA!




FRASES COMUNES
DURANTE LA COMIDA

Dra. Rosa Alicia Luna V. Gómez

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